viernes, 28 de abril de 2017

Otra senti-mentalidad.


Discos.

"Hay discos que nos acompañan a lo largo del tiempo con más asiduidad que otros, y por ese motivo acaban formando parte de la vida de uno, que ha depositado en ellos sin darse mucha cuenta un archivo cifrado de sensaciones y experiencias antiguas".

Escribía lo anterior Antonio Muñoz Molina en el diario "El País" a propósito, hace años, de la actuación en Madrid de Paquito D'Rivera (por cierto, tan versátil y latino -latino/ladino, Cabrera Infante dixit? - como para recordar en una entrevista sus actuaciones junto a los payasos Gaby, Fofó y Miliki), justamente el día que, en Londres, fallecía Bryan "Chas" Chandler, bajista que fue del mítico grupo "The Animals" y descubridor y productor del legendario Jimmy Hendrix. No se trata de escribir una necrología póstuma (coincido con el difunto Eduardo Haro Tecglen en hacer buena la tendencia a publicar artículos necrológicos "cuando el enfermo aún se agarra al último minuto... porque siempre ha sido deplorable que el muerto se perdiese los últimos elogios"). Si el día 17 de Julio moría "Chas" Chandler de "The Animals”, días antes se cumplía otro aniversario, el de la formación del deificado grupo "Cream" por Eric Clapton, Jack Bruce y Ginger Baker. En relación con todo ello traemos a colación alguna memoria de estos personajes.

Fruto de una obra de caridad, la compra a un disc-jokey de emisora local venido a menos del lote de LP's de su discoteca particular, aparecieron en tu casa varias decenas de discos de todo pelaje y condición. Con la fruición de un buscador de oro que beneficia el yacimiento separando la mena de la ganga y a golpes de una intuición derivada del azar y de un cierto aggiornamento musical de estudiante de bachillerato de provincias, conseguiste para ti (eras el hermano mayor) un buen número de paradigmáticos LP's del Pop de aquellos años.

Los elegidos, pequeño tesoro privado a base de Cream, Animals, Doors, Hendrix, Who, etc. formaron un bagaje que, desde el principio, te acompañaba musicalmente en todos los momentos posibles, posibles dentro del diario acontecer de una bastante numerosa familia, y, sobre todo, al que acudías indefectiblemente, como un fiel creyente que cumple sus ritos, en las épocas vacacionales cuando el estudio de la carrera te permitía la vuelta a casa.

El paso de los años, los traslados de domicilio, las modificaciones de situación familiar, y quizás algo también, las modas culturales coyunturales y personales, consiguieron desgajar tu pequeña colección, algo pasada de moda, y la mayoría de los discos ya no sabes dónde pudieran encontrarse, aunque, demasiado tarde, has realizado las pesquisas necesarias para tener alguna noticia cierta de esa parte de una formación que sin ellos no sería la misma.

Sólo pudiste recuperar dos ejemplares. Por suerte tus preferidos (y los que te generan estas nostalgias). Para ti siempre fueron, con "Axis" de J. Hendrix (¡qué interesante versión, oída ahora, de un tema de Hendrix a cargo del malogrado Stevie Ray Vaughan!), tu ’trinidad’ que por sus significados musicales y culturales a nivel personal han formado parte de tu experiencia vital y han moldeado tus gustos. Se trata de "Every one of us" de Eric Burdon and The Animals y "Wheels of fire" de Cream.

"Every one of us" con la monumental "New York 1963-América 1968", testamento pop de E. Burdon, quien, luego, al disolverse el grupo, siguió en USA más en contacto con músicos negros (por ejemplo con Jimmy Witherspoon con el que grabó "Black & White Blues").

Y "Wheels of fire", volumen doble, un LP en estudio  y otro en vivo, con la armónica y el bajo de Bruce, y su voz en momentos clave, los solos de batería de Baker y la guitarra y la voz de Clapton. Eric Clapton tras la disolución siguió una intermitente pero interesante carrera hasta desembocar en los blues de "From the cradle". Bruce y Baker por su parte resucitaron hace poco de la mano de Gary Moore, que como trío BBM y con "Around the next dream" han querido repetir la ‘historia’, quizás como drama sino como farsa. (G. Moore, auténtico espiritista, en "Blues for Greeny" rindió homenaje al desaparecido, ya esquizofrénico paranoide, Peter Green (de Fleetwood Mac) quien en tiempos había sustituido a Clapton en el grupo Blues Breakers de John Mayall cuando lo abandonó por Cream, -estudiará alguien la relación, dependiente malgré soi, Moore vs. Clapton?-).

 A pesar de su deterioro físico los sigues escuchando ahora, incluso frecuentemente, para seguir disfrutando, aunque mucha gente no te entienda. Has buscado y aún no has descubierto el hilo que debe conectar (y explique así tu dependencia) "White room" con "White houses", aunque puede que eso no sea ni fácil ni posible...

Se trataría entonces de corroborar el contenido del párrafo susodicho y recordar, rescatar, algunas joyas vinílicas de finales de los 60 que, por el paso del tiempo y de la aguja metálica del tocadiscos, tienen marcadas las mismas huellas que hacen entrañables a las personas mayores.

Aunque los efectos de los derivados químicos del vinilo sean tan nocivos para la salud física y el medio ambiente como proclaman algunos, siempre guardaras lo más entrañablemente posible estos discos que nunca han sido, ni serán, peligrosos para tu salud mental. O eso, al menos, espero.


Octubre 1996.




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