viernes, 12 de abril de 2013

Desahuciada por el arte.

Acaba de rolar el viento a N-NO, y las condiciones climatológicas permiten trabajar en el porche de la cabaña. La situación es la propicia para pergeñar la siguiente 'defloratio' prometida.
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Casa Vandamm. [“North by Northwest” 1959].

La hipótesis es que Hitchcock estaba interesado en la arquitectura de Frank Lloyd Wright. Sin embargo, por aquel entonces, Wright era el arquitecto de moda en EE.UU y el montante de sus honorarios se encontraba lejos de ser del ‘agrado’ de la productora. Ante esta situación, Hichtcock encomendó al equipo de Diseño de Producción, la conceptualización de una casa de montaña que se aproximara al estilo Wright, consciente de que tenía que ser fácilmente reconocible, pero eso sí… a un precio más asequible.
Los diseñadores del set de "North by Northwest" fueron el arquitecto Robert F. Boyle y el equipo de la ‘Metro Goldwyn Mayer’,  William A. Horning, Merrill Pye, Henry Grace, y Frank McKelvey. Hasta ahora resulta complicado descifrar quién fue el verdadero responsable del diseño de la casa Vandamm pero, quien quiera que fuese, hizo profesionalmente su trabajo.
Según el guion de la película, la vivienda estaría ubicada en la cima del monte Rushmore, (Dakota del Sur), pero construir allí era legalmente imposible debido al alto nivel de protección medioambiental del entorno, así que la ‘casa’ se materializó en Culver City, (California), en los estudios de la Metro.



El diseño final fue una vivienda unifamiliar de piedra en una colina, interiorizada y diseñada con fuerte remembranza del estilo moderno y orgánico de mitad de siglo XX de Frank Lloyd Wright. Morfológicamente, comparten con él, cualidades como la horizontalidad de sus plataformas, generando a través del equilibrio de esfuerzos vuelos tan exagerados como cautivadores. Destaca el detalle de un gran living vidriado sobre una losa de hormigón colocada estructuralmente en ‘voladizo’.
La casa fue justamente ‘localizada’ en la pendiente de la colina; Wright era famoso por sus casas en colinas y su recurrente: "como parte de la colina, no en la cumbre".
La vivienda, con el patio trasero en la ladera, con elementos estructurales potentes y con revestimiento de lajas de piedra caliza vista y una combinación de materiales como el vidrio y el hormigón que enmarcaban el living en voladizo, se dotó de un toque muy wrightiano, cabe decir. En cuanto a las texturas, la piedra caliza que viste los muros de carga parece haber sido extraída de una cantera similar a la usada por Wright, y no menos llamativa resulta la similitud en la modulación de las superficies vidriadas.
El lujo moderno de la vivienda se extendió incluso hasta el mobiliario. El decorado del living combinaba lo mejor del modernismo de 1958, modernismo escandinavo, lo que constituye un factor interesante. Ecléctico para ser precisos, por algunas piezas de arte chino y prominentes figuras de arte precolombino. Alfombras ‘Rukti’ en cada una de las áreas eran un uso común.

Sin embargo, a pesar de su fuerte influencia, había un particular detalle que no concordaba con un diseño cien por cien Wright; los soportes del voladizo eran enormes perfiles de acero estructural. Wright hubiese optado por una losa en voladizo con apoyos libres, tal como lo hizo en "Fallingwater", pero muy pocos espectadores de la extensa audiencia de la película de Hitchcock hubiese dado con ese detalle.
Es posible también que la exigencia de esta audiencia en masa, para la época de "North by Northwest", obligara al uso de soportes triangulares; Hitchcock probablemente hubiese pensado que un diseño auténtico de un voladizo puro Wright, hubiese distraído a los espectadores de la trama, haciéndoles romperse la cabeza tratando de deducir como demonios se soportaba el peso de la vivienda bajo esas condiciones de estática, en vez de enfocar su atención en la acción. De hecho esos perfiles de acero significaron más que una pieza del set y convinieron en algún momento de la trama, al ayudar a Cary Grant a escalar hasta la casa.

Realmente, de la casa lo único que verdaderamente fue construido fueron los interiores y alguna sección de los alzados. Sólo se reprodujeron la sala de estar, parte de un ala de la habitación principal, el garaje, y parte de la ladera donde se apoyaban los perfiles estructurales que soportaban el living en voladizo. Para las escenas indoor, se preparó un decorado a base de yeso, a excepción de las zonas que iban a ser objeto de planos cortos, donde no se escatimó en colocar piedra caliza natural. Los exteriores se compusieron con una técnica analógica llamada “matte-painting”, que combina pinturas mate de gran formato con escenas reales.
Un set casi expresionista, adaptado a la época.
A pesar de que nunca existió, logró recrear el ambiente perfecto para desarrollar la trama, oscura, vanguardista, mecánica y fría dada por Hitchcock. 
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domingo, 7 de abril de 2013

Negación, de nada.

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- Pregunta: “¿Qué es lo que es y no es?”.
- Respuesta: “Nada”.
Lo que significa tanto “nada”, es decir que ninguna cosa es y no es al mismo tiempo, o también “la nada”, ya que la nada es ‘nombre’ pero no es ‘cosa’ en realidad, según Alcuino. ‘ Disputatio’ con Pipino (siglo IX).

Pero por el contrario, según Fridegiso, todo nombre definido con sentido determinado (piedra, madera, etc.), como sujeto de un enunciado significa algo. Si ‘nada’ es un nombre definido, significa algo determinado, algo que es, una cosa existente. Es imposible que un nombre finito no sea algo.
La “nada” es algo realmente existente y no sólo la ausencia de algo [S. Agustín]. Su raíz etimológica, res nata, significa cosa nacida. La nada es, pues, significativa, pues sobre ella reposa o se asienta el ser [Heidegger].
"¿Por qué hay algo y no más bien nada?".
Fridegiso de Tours planteaba que si la nada no es “nada”, la nada no sería lo que es, lo que es una contradicción. Si no, la nada existe y es algo. La negación, por antífrasis, obliga a que sea algo, porque si la nada es nada, equivale a que la nada sea algo.
No se puede negar la existencia de la nada.
Por ello, la nada es innegable.

Y es a partir de la nada que se creó la tierra (el lugar), y el aire, el agua y el fuego (los principios). Así nos dice el ‘Séfer Yetzirá’ (siglo II):
“A través de treinta y dos vías misteriosas de sabiduría
YHVH ha creado su universo
de tres maneras:
con la escritura, con la cifra y con el relato [su forma de combinación para explicar las cosas]”.
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miércoles, 3 de abril de 2013

La ciudad levítica.

Vivo, estudio y trabajo, en una ciudad levítica y sufro sus consecuencias. Una ciudad triste donde la recepción de Jot Down y sus satélites o del último libro franco de Arcadi Espada se realiza por esotéricos y exotéricos de toda laya y condición. Por eso recupero, como pieza separada de sumario, esta mínima consideración, añeja y tangencial pero recocha.


La ciudad levítica. *

La ciudad levítica no es otra cosa que un pequeño núcleo urbano, enclavado  en un hinterland específicamente agrario que carece de las condiciones necesarias para desarrollarse desde el punto de vista de una modernización coherente.

Una ‘ciudad del interior’, con determinadas características: cohesionada, pasiva, tradicional, perezosa.

La ciudad levítica se puede utilizar como modelo sociológico diseñado en la literatura realista ibérica. En el paso del siglo XIX al XX, este tipo de ciudades presentaban rasgos tanto económicos como sociales absolutamente atávicos. El horizonte cultural e ideológico no ha evolucionado. Las formas de vida, tampoco. No hay, por tanto, industrialización ni cambio de mentalidad. El sistema de valores no difiere esencialmente del vigente entonces. A esto hay que añadir una cualidad primordial de estas ciudades y que condiciona, en gran medida, el desarrollo de la vida cotidiana de los ciudadanos: el desequilibrio de su estructura social debido al peso específico, amplio y desproporcionado, del sector clerical en una localidad que aún sigue siendo, a pesar de su escasa importancia, sede (seo) episcopal.

Como ciudad administrativa, cumplirá una función esencial de cara a su ámbito rural, pero con una economía claramente orientada hacia el sector servicios. Sus clases medias tienen todas las características de una burguesía clásica: pequeños comerciantes, funcionarios, profesionales etc. La burguesía industrial es prácticamente inexistente. Las clases medias bajas dedicadas, a veces, a la manufactura artesanal y las clases populares empleadas en el sector del servicio doméstico en domicilios privados de gente adinerada o destinadas al trabajo por cuenta ajena. En cuanto a la clase alta, siempre habrá en estas villas varias familias pertenecientes a la baja nobleza local, fundamentalmente rentistas, que pueden formar una cierta élite dirigente.

La ciudad levítica tendrá, por consiguiente, una organización bicéfala. Sobre una base social formada por clases populares muy débiles sobre las que se sitúan unas clases medias igualmente desprovistas del sentido de la modernidad y sin proyectos de cambio, dominarán dos grupos sociales: la ‘nobleza’ local y sobre todo, el clero. Entre ambos se producen tensiones que, según los casos, determinan el predominio de un grupo u otro, dependiendo de la mayor o menor evolución del proceso de secularización de las distintas sociedades urbanas hispánicas y  del color local de los políticos.

Una ciudad de provincias, pues, con un devenir histórico durante setenta años, desde los inicios de la Restauración hasta la última guerra civil, en el que se asientan algunos de los factores centrales que han dado sentido a la contemporaneidad peninsular. Así,

la organización y extensión de la administración estatal en las provincias;

la uniformización en los procedimientos políticos y sociales, capaz de convivir con una profunda realidad local;

el desarrollo localizado de la primera industrialización en los años finales del siglo XIX y su particular fracaso;

el desarrollo de los nacionalismos periféricos y

la progresiva importancia que adquieren los conflictos sociales, incluso en ciudades tenidas por tranquilas.

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“Como en todas las ciudades levíticas, la tranquilidad es profunda, la paz es suave, los silencios líquidos”.
 (Josep Pla).



* [vide Langa Laorga, Mª. A. (1994).- ‘Literatura y sociedad: la ciudad levítica, modelo sociológico en evolución’. Cuadernos de Historia Contemporánea. 16. Ed. Complutense. Madrid.  
Ibarrondo J. Mª. (1993).- Comentario bibliográfico de “La ciudad levítica. Continuidad y cambio en una ciudad del interior” de A. Rivera, Vitoria (1992). RIEV. Revista Internacional de los Estudios Vascos. Año 41. Tomo XXXVIII. Nº 2. págs. 193-196. Donostia].

lunes, 1 de abril de 2013

Huevos de Pascua


En días pascuales de ayuno y abstinencia, releo dos descripciones gastronómicas en Sándor Márai, de disímil forma expresiva y contenido ajustado al respectivo leitmotiv de cada narración y que hubieron llamado mi atención en su momento y que, a raíz de otra lectura, uno rememora aquí.

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“Se quedaron mirando la imagen del comedor, con la sala de estar al fondo; los muebles enormes guardaban todavía el recuerdo de aquellas horas (…) ¿Qué servirás a tu invitado?
-Trucha -respondió Nini-. Sopa y trucha. Carne poco hecha y ensalada. Gallina de Guinea. Helado flambeado.  Hace diez años que no lo  hace el cocinero. Me imagino que le saldrá bien –dijo, un tanto preocupada.
- Vigílalo tú, así saldrá bien. Aquella vez también serviste cangrejos- dijo muy bajo, como si hablara sólo para sí.
-Sí –respondió con calma la nodriza-. A Kristina le gustaban los cangrejos. (…)
-Cuida los vinos –dijo el general, (…) Da orden de que suban el Pommard del año noventa y ocho. Y el Chablis, para el pescado. Y una botella del Mumm, del viejo, una de las botellas grandes. (…)
-¿Qué quieres de ese hombre? –preguntó de repente la nodriza.
-La verdad –respondió el general." 

La opípara cena aristocrática tendrá lugar en un castillo húngaro en 1940 y todo convergerá, en la novela, en un duelo sin armas entre anteriores amigos, un ajuste de cuentas cuyo punto en común es el recuerdo imborrable de una mujer y una cacería. Ambos han vivido a la espera de este momento, tras cuarenta y un años y cuarenta y tres días, pues entre ellos se interpone un secreto de una potencia tan extraordinaria como para haberles cambiado la existencia. Es su último encuentro. 
Márai, Sándor (2010).- El último encuentro. Ed. Salamandra. Barcelona.


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   “Sin embargo, en aquel encierro hay un elemento tranquilizador (…) Saben que eso es el asedio. El edificio aún sigue en su sitio, (…)
   Los alimentos aún abundan. Todos tienen más de lo que necesitan. En los fogones comunales hierven cacerolas de la mañana a la noche, como si prepararan un banquete nupcial o funerario en el infierno. Por el aire cargado se extiende el aroma y el sabor de platos apetitosos, en una cazuela chisporrotea manteca de cerdo, cuyo aroma se entremezcla con el rancio olor del repollo. (…)
   Erzsébet está instalada cómodamente en su rincón. A veces se acerca al fogón, calienta algo para su propio consumo en el hogar común. Tiene bizcochos, conservas, en una bolsa de papel ha traído un kilo de guisantes y habas. (…)
   El asedio es una realidad y sigue una especie de orden interno y externo. El asedio existe en la ciudad y en el refugio. Reconocer este hecho, esta realidad, es lo único que da consistencia y razón a la vida.” 

   Sin ser una de sus obras maestras, este texto, de escritura coetánea a los hechos novelados y que permaneció inédito hasta más de una década tras su suicidio, se desarrolla con oficio a pesar de la urgencia de su redacción y posee un esqueleto narrativo al servicio de su argumento dramático: la transformación espiritual de la protagonista por la ‘dación en pago’ a la que se ve forzada.
   Budapest, enero de 1945. Sitiada por las tropas soviéticas, mal defendida por los nazis y sus aliados, los fascistas húngaros, la ciudad se derrumba física y moralmente. Abandonada por las legaciones diplomáticas, se encuentra en situación dramática. Escondidos y hacinados en sótanos sus habitantes civiles, salvo muchos judíos, permanecen esperanzados en su liberación o escépticos frente al futuro incierto, aferrados en todo caso a lo que la vida les va deparando.
   Rito o rutina, la gastronomía, aún la de guerra, allí también tiene lugar. 
 Márai, Sándor (2012).- Liberación.Ed. Salamandra. Barcelona.


[Bundesarchiv Bild 101I-680-8285A-06]

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